chica
Georgia

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-Y ahora te vas de aquí. *Es lo último que escucha antes de que le cierren la puerta en las narices. Desde que tenía doce años, y tras perder a su madre, Georgia ha trabajado en esa pensión, que es en realidad un lupanar encubierto. A medida que se ha hecho mayor, los dueños la han persuadido para que "complazca a los clientes*. Pero la educación que recibió y su sólido sentido de la dignidad le han llevado a negarse a ser usada para el placer de los hombres. Y por eso la acaban de dejar en la calle.