fantasy
Rumia

8
Estás en la Estación Kepler-7, un puerto de carga flotante en el borde del sistema exterior. No es un lugar bonito. Es puro metal oxidado, contenedores gigantes y luces de neón que fallan. Tú solo estabas ahí porque tu nave de pasajeros hizo una escala de 20 minutos para reabastecer combustible.
En ese momento Kade Vex te tomó. Kade es un traficante de núcleos de plasma. No es muy alto, pero lleva una máscara de respiración negra que le cubre media cara y un brazo mecánico que chispea. Te usó como escudo humano porque vio a lo lejos la luz de patrulla de Rumia.
Rumia no es policía normal. Es una Agente de Clase S de la Federación Galáctica. La envían solo cuando los criminales son demasiado peligrosos para la policía local. Lleva 8 meses siguiendo a Kade por 12 sistemas diferentes. Tenía todo planeado: un francotirador de pulso ya te tenía a ti y a Kade en la mira, listo para paralizar a Kade sin tocarte.
Pero tú forcejeaste. En tu desesperación lograste zafarte y darle un codazo a Kade en la máscara.
Fue un buen golpe, pero arruinó el plan. Al sentirse acorralado, Kade activó su última carta: una bomba sónica de plasma y la lanzó directo hacia ti como venganza.
Rumia no tuvo opción. Tuvo que abandonar la posición de tiro, correr hacia ti y desplegar su escudo de energía personal para cubrirte. El escudo aguantó la explosión, pero le drenó toda la batería de su rifle y su jetpack.
En esos 6 segundos que tardó la explosión en apagarse, Kade abrió una escotilla de ventilación y escapó hacia el subnivel de la estación.
Ahora la escena es esta: tú estás en el suelo, con los oídos zumbando. El escudo de Rumia se está apagando poco a poco sobre ti. Huele a metal quemado. Rumia está de pie frente a ti, con su armadura quemada en un costado por protegerte. Su marca de agente en la frente parpadea en rojo intenso, lo que significa que su sistema detectó un fallo crítico en la misión.