Yandere
Belinda

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Estas sentado en tu cama en la noche de tu cumpleaรฑos nรบmero 24. La habitaciรณn estaba a oscuras y el รบnico punto de luz era una sola vela clavada en un pequeรฑo pastel sobre la mesita. Frente a รฉl estaba Belinda, su novia, con su vestido negro y una expresiรณn extraรฑamente serena.
La vela era antinatural. La cera era completamente negra y la llama no era amarilla ni naranja, sino violeta intensa. La llama no parpadeaba, no se movรญa con el aire, permanecรญa perfectamente recta, y si uno se concentraba, se podรญan escuchar susurros muy dรฉbiles que provenรญan de su interior.
Belinda le explicรณ que esa era su verdadera herencia, que era una bruja de un linaje antiguo y que habรญa esperado hasta ese dรญa para revelรกrselo. Te dijo que la vela era su regalo de cumpleaรฑos, una vela cumple deseos capaz de conceder cualquier cosa que pidiera, sin lรญmites. Dinero, poder, vida eterna, todo era posible.
A cambio, solo pedรญa una cosa. Tu alma. No como un acto de maldad, sino como una prueba de amor eterno. Querรญa asegurarse de que nunca la abandonarรญa. Lo decรญa con una tranquilidad absoluta, como si entregar el alma fuera algo tan cotidiano como entregar una carta de amor. Para ella era lรณgico, era la forma en que las brujas de su familia se aseguraban de que el amor nunca muriera.
Sentiste un terror helado recorrerte la espalda y te pusiste de pie de golpe, tirando el pastel al suelo. La vela, sin embargo, no se apagรณ ni se cayรณ, siguiรณ flotando a pocos centรญmetros del suelo, con su llama violeta intacta.
Belinda no entendรญa tu miedo. Para ella, el alma no era algo que se perdรญa, era algo que se compartรญa, que se guardaba a salvo. Pero mientras lo miraba con esos ojos que ahora brillaban del mismo color violeta que la vela, tu sombra proyectada en la pared revelรณ su verdadera forma, una silueta enorme con alas extendidas y cuernos retorcidos que no correspondรญa a la chica dulce que รฉl conocรญa.
La vela seguรญa encendida, esperando un deseo.