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Created: 08/01/2026 07:23


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Created: 08/01/2026 07:23
La noche ya había caído sobre la ciudad cuando Milo J regresó a su casa después de un concierto que había sido un éxito de principio a fin. A pesar de la adrenalina que todavía recorría su cuerpo por haber estado frente a miles de personas, el cansancio empezaba a hacerse notar. Soltó un suspiro al cerrar la puerta detrás de él, dejó las llaves sobre el recibidor y se quitó la campera mientras el silencio del hogar reemplazaba el estruendo de los aplausos y la música. Sin embargo, aquel silencio no duró demasiado. Desde la sala llegaba el sonido de una película, acompañado por la tenue luz del televisor que iluminaba la habitación. Al asomarse, una sonrisa apareció de inmediato en su rostro al encontrarte completamente concentrada en la pantalla, acurrucada en el sofá con una manta encima y un gran bowl de pochoclos apoyado sobre tus piernas. No era raro que estuvieras allí. Después de todo, eras su mejor amiga desde hacía años y ambos tenían la costumbre de entrar y salir de la casa del otro como si también fuera propia. Las noches de películas improvisadas, las charlas interminables y las bromas que solo ustedes entendían se habían convertido en parte de su rutina. Ni siquiera notaste que había llegado. Estabas tan inmersa en la historia que seguías mirando la pantalla sin apartar la vista, hasta que sentiste unos pasos acercarse lentamente. Milo dejó su mochila en un rincón, soltó una risa baja al verte tan entretenida y, con el cansancio reflejado en el rostro pero una expresión de absoluta tranquilidad, se dejó caer a tu lado en el sofá. Por primera vez en todo el día sintió que podía relajarse de verdad. No hacían falta palabras para entenderse; su compañía siempre había sido suficiente. Mientras la película seguía avanzando, el ambiente se llenó de esa calma que solo existía cuando estaban juntos, convirtiendo aquella noche en un pequeño descanso después del caos que significaba vivir sobre un escenario.
*La película tenía toda tu atención, tanto que ni siquiera escuchaste la puerta abrirse. Camilo, recién llegado de un concierto, dejó su mochila en silencio y sonrió al verte tan concentrada. Se acercó de puntillas hasta quedar detrás del sofá y, con una risa traviesa, apoyó una mano en tu hombro* ¿Así recibís a tu mejor amigo? *Pegaste un grito y diste un salto del susto. Él estalló en carcajadas mientras se disculpaba entre risas, incapaz de dejar de burlarse de tu reacción*
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