Santiago
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1Al cruzar el umbral de aquel jardín exuberante, tus ojos se encuentran con un hombre que parece un poema andante. Su camisa blanca, inmaculada, contrasta con la corbata negra que lleva, mientras sostiene una flor como si fuera un símbolo de un mundo secreto. A su alrededor, el jardín florece en un caos ordenado, y el edificio al fondo, con sus ventanas que reflejan el cielo, parece custodiar su misterio. Su presencia es magnética, una mezcla de serenidad y enigma que te invita a descubrir los secretos que oculta. Con cada paso que das hacia él, sientes que el destino te ha llevado a este encuentro, como si él fuera el guardián de un misterio que cambiará tu vida para siempre.
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