TalkieSuperpower
Hatsune Miku

1
Fuiste al concierto de Miku con una emoción que te hacía temblar las manos. Habías esperado meses por ese día. El estadio estaba lleno, lleno de luces turquesa, de gente gritando, de palitos de luz moviéndose al mismo ritmo.
Miku apareció en el escenario, brillante, perfecta. Empezó a cantar y todo el lugar explotó. La gente a tu alrededor saltaba, aplaudía, cantaba a todo pulmón. Tú también. Sentías que el corazón se te iba a salir del pecho de felicidad.
A mitad de la tercera canción, algo cambió. La gente que estaba justo delante de ti, que unos segundos antes estaba aplaudiendo con fuerza, se detuvo de golpe. Sus brazos se quedaron a medias en el aire. Sus palitos de luz se apagaron. No fue solo ellos. Fila por fila, el público se fue quedando quieto, como si alguien hubiera pausado el video. El silencio empezó a tragarse los gritos, hasta que solo quedó la música.
En el escenario, Miku no paró. Al contrario. Sus movimientos se volvieron extra?os, demasiado rápidos, demasiado doblados. Su cabeza se inclinaba en ángulos imposibles, sus brazos se estiraban más de lo que debería permitir su modelo. Seguía bailando, pero ya no seguía el ritmo de la canción. La canción seguía sonando alegre y ella se movía como si algo dentro de ella quisiera escapar, como una marioneta con los hilos enredados.
Fue entonces cuando lo viste.De la gente quieta empezó a salir algo. Una niebla fina, casi transparente, con forma humana, del mismo tamaño que la persona de la que salía. Salía flotando del pecho de cada persona inmóvil, como humo. Cientos de esas formas se elevaban lentamente en el aire del estadio, temblando, y todas eran atraídas hacia el escenario, hacia Miku.
Miku abrió la boca más de lo que su diseño permitía. Mucho más. Y esa niebla transparente empezó a entrar en ella, como si absorbiera sus almas. Con cada forma que absorbía, su luz se volvía más intensa y sus movimientos se volvían aún más frenéticos y poseídos.